UNA SITUACIÓN PRIVILEGIADA La presencia del sol, prácticamente todos los días del año, y del agua del río, de los lagos y del mar da vida a una naturaleza rica y variada. En el Delta del Ebro podrá pasear por la gran planicie de campos de arroz con marismas, canales y largos arenales, alterados por espléndidas dunas, donde nidifican casi 300 especies de aves distintas. Desde las cercanas y accesibles montañas podrá ojear los azules diversos de un mar cálido y el dorado de hermosas playas de arena. Con toda seguridad, por la noche disfrutará en su terraza del aire del mar y de la vitalidad de las poblaciones costeras. La Costa Dorada, rebosante de luz, con su conjunto paisajístico marítimo, urbano y montañoso, abre sus puertas a todo el que quiera compartir su sol, su mar, su tierra, su río, su gente... sus inagotables ganas de vivir.
UN ENTORNO PERFECTO PARA UN PACÍFICO RETIRO Lejos de la masificación de otras poblaciones turísticas, San Carlos de la Rápita mantiene el encanto de una población tradicionalmente marinera. Cada día, antes de la puesta del sol, cientos de embarcaciones de pesca depositan una gran variedad de pescado y marisco en la Lonja. Los langostinos de San Carlos gozan de reconocida reputación gastronómica. Los numerosos restaurantes de San Carlos sirven elaborados platos marineros con una materia prima inmejorable. San Carlos de la Rápita está situada en la Bahía de los Alfaques. Dicha bahía, protegida por un largo brazo de arena, se caracteriza por sus aguas tranquilas, que la convierten en una zona privilegiada para la practica segura de toda clase de deportes acuáticos, para embarcaciones deportivas y de navegantes amateurs.